Agua y jabón
Si bien la historia siempre nos llega de la mano de grandes batallas, grandes conquistas o grandes genocidios, lo que realmente ha hecho avanzar a la humanidad son algunos de sus héroes, por desgracia e injustamente, casi anónimos.
No deja de ser paradójico que los “grandes hombres” coincidan en personas responsables de “grandes crímenes”. Todavía hoy los periódicos dan mayor relevancia a las desgracias que a las gracias.
Incluso personajes mediocres son más conocidos que personajes insignes ¿Quién no conoce a Enrique VIII de Inglaterra? ¿Goza de la misma popularidad Alexander Fleming?
Y si digo Trueta ¿sabe alguien de quién hablo? ¿Cuáles fueron sus hazañas? Si le interesa, siga leyendo. Ya le anticipo que fue alguien que hizo la guerra a la guerra.
Josep Trueta i Raspall es uno de esos catalanes universales cuyos hechos y ciencia salvaron a miles de personas.
Nació en Barcelona en 1.897 en el seno de una familia burguesa prolífica en médicos. De joven sintió atracción por la pintura, si bien, y por presión familiar, acabó estudiando medicina, algo de lo que no se arrepintió el resto de su vida. En 1.921 obtiene la licenciatura y en 1.922 el doctorado.
De su andadura profesional voy a profundizar poco, sólo diré que en 1.935 dirige el Departamento de Cirugía del Hospital de Sant Pau de Barcelona.
En 1.936 y con el estallido de la Guerra “Incivil”, Trueta se enfrenta a la realidad traumatológica: gran cantidad de fracturas abiertas infectadas y con muy pocas o casi nulas posibilidades de curación.
Trueta pone en práctica un método inspirado en los estudios de un colega norteamericano, Winnet Orr. El método consistía en drenar la herida y escayolar. Con ello se pretendía evitar la gangrena, verdadero enemigo del herido de guerra.
¿En qué consistía la técnica Trueta (también conocida por el método catalán y en inglés por Trueta Shunt)? En cinco puntos que debían ser seguidos de un modo escrupuloso:
- Tratamiento quirúrgico inmediato
- Limpieza de la herida con agua y jabón
- Extracción de residuos y tejidos desvitalizados
- Drenaje para evitar acumulación de líquidos
- Inmovilización mediante escayolado
Gracias a este método, de pocos más de mil pacientes tratados por él en Catalunya, durante la guerra, sólo fallecen seis, evitándose la gangrena en el 90% de los casos.
En 1.938 publica Tractament actual de les ferides de guerra, editado por la Generalitat de Catalunya en el que da a conocer su técnica e inmediatamente es traducido al castellano, francés e inglés.
En 1.939 marcha al exilio, como muchos de los suyos, y acaba instalándose en Inglaterra. Dos años más tarde (1.941) escribe, en inglés, The Spirit of Catalonia (que se publica en 1.946), donde da a conocer al mundo anglosajón la contribución catalana al nacimiento y desarrollo de la civilización occidental. En 1.943 es nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Oxford. En 1.946 estrena las emisiones de la BBC en catalán con el tema La causa de la hipertensió.
En 1.967, jubilado ya de Oxford, regresa a Catalunya y le llegan los reconocimientos en su tierra, de un modo tardío, debido a la situación política bajo la dictadura de Franco: Premio Virgili de la Societat de Cirurgia de Barcelona (1.969), Académico de Honor de la Reial Acadèmia de Medicina de Barcelona (1.970), miembro numerario de l’Institut d’Estudis Catalans (1.972), Doctor Honoris Causa de la Universitat Autònoma de Barcelona, Medalla d’Or de Barcelona y Gran Cruz de Carlos III (1.976).
Fallece en 1.977 después de toda una vida dedicada a la medicina. A título póstumo también recibe la Medalla d’Or de Sant Jordi y el premio Jaume I
Éste ha sido un repaso a su vida, recorriéndola a pasos agigantados. Autor de diversos libros y publicaciones, así como receptor de muchos reconocimientos y condecoraciones en todo el mundo, además de estar propuesto por el Nóbel en tres ocasiones distintas (y que nunca le fue concedido debido a las presiones políticas ejercidas por el régimen fascista de Franco).
Para comprender el legado del doctor Trueta y su técnica hay que tener en cuenta que durante la Primera Guerra Mundial, los fallecidos por gangrena representaron un 18% del total de heridos. Sólo en la batalla de Dunkerke (Segunda Gerra Mundial) y aplicando la técnica Trueta se salvaron, de muerte o invalidez, 336.000 soldados entre ingleses y franceses. Durante la guerra del Vietnam, en la que también se siguió escrupulosamente la técnica Trueta la mortalidad no sobrepasó el 0,16%
Vale.
Publicado por aarnau a las 11:39 del 15 Noviembre 2005 en Historia, Salud
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Es curioso, pero durante muchos siglos, gracias a Galeno y a Hipócrates se pensó que el pus era el responsable de la cicatrización de las heridas, por lo que a las heridas limpias se le introducían hilos que favorecían la formación de pus. ¡Cuántos miembros y vidas se segarían con ese error!
No recuerdo el nombre, pero en Historia de la Medicina nos contaron que el primer médico al que se le ocurrió lavar las heridas, ridiculizado por sus compañeros hasta observarse los resultados, fue un sevillano que comenzó a bañarlas en vino y disminuyó notablemente las complicaciones de los heridos por arma blanca del Siglo de Oro.
También la “técnica Trueta” tuvo detractores, principalmente los cirujanos franceses.
En cualquier caso, algo que parece ya tan asumido como obvio, resulta que tiene 70 años de historia y no más.
Ello pone de manifiesto que nuestro mundo tan avanzado, en realidad no lo es y que tuvieron que pasar muchísimos más de 20.000 años de historia del hombre para llegar a la conclusión que las heridas había que lavarlas con agua y jabón.
El hombre era capaz de surcar los cielos pero no sabía tratar una herida de guerra.
Por algún extraño motivo, la muerte siempre ha estado por encima de la vida.
Ese es un tipo de conocimiento que hoy en día nos parece de lo más básico, pero que, claro, antes no lo era tanto. Te sorprenderías al conocer qué pensaban que eran los fósiles de los homínidos precedentes al Homo sapiens no hace muchos años. Claro que, ya podían haberse dado cuenta hace muchos años. Con la belicosidad que nos caracteriza, heridos a los que observar seguro que no faltaban.
lo que mas me sorprende del artículo es algo que tristemente se repite:
ningún reconocimiento de España a su trabajo.
Vamos.. es la primera vez que oigo hablar de él…. y por la importancia de sus logros… debería estar en los libros escolares… como un “español-catalan” que hizo grandes aportaciones a la ciencia.
No sé a qué España pertenecería Trueta. A la de Franco seguro que no, pues tuvo que huir de ella.
Tratarlo de catalán es suficiente. “Español” es un concepto administrativo cuyo sentimiento no agrupa a todos los ciudadanos administrativamente “españoles”.
Pero vamos, si hay que ser preciso habría que nombrarlo como:
Trueta-barcelonés-catalán-español-europeo
y lo cierto es que suena disparatado.
Además durante su vida ejerció de “catalán” y no de “español”.