Apología y coste de la credulidad
Creo que fue Charles de Gaulle quien afirmaba algo así como que: “Las grandes mentiras son las que mejor se creen pues son tan grandes que nadie puede creer que sean mentiras”.
Esta semana las portadas de los periódicos se han visto copadas por un escándalo de tipo financiero que los medios no han dudado en tachar como “estafa” (así, directamente, sin el beneficio de la duda). Me estoy refiriendo, evidentemente, a los casos Afinsa y Fórum Filatélico, acusados de, además de estafa, blanqueo de capitales, insolvencia punible y administración desleal.
¿Quien podía creer que aquello fuera una estafa? Vistos los hechos, ninguno de los 350.000 ahorradores que depositaron su confianza, en forma de dinero, en esas entidades. ¿Hay alguien, en estos momentos, que dude de que aquello era una estafa? Creo que tampoco nadie.
Entonces ¿qué ha sucedido para que en una semana se inviertan los papeles de tal modo? La respuesta es muy sencilla: el ser humano es crédulo por naturaleza.
Que no se confunda el lector conmigo, no soy el paladín defensor de esas entidades ni de los crédulos incautos que depositaron sus ahorros en las mismas, como tampoco de la fiscalía anticorrupción. Simplemente estoy haciendo un ejercicio filosófico a los efectos de valorar la credulidad humana, que alcanza la categoría de vicio y no de virtud y que tiene un coste elevado.
De nada ha servido a la humanidad la aportación filosófica de René Descartes y su cogito ergo sum, generalmente mal entendido, pues él mismo aclaraba que lo que le hacía realmente creer que existía no era el hecho de pensar sino el de dudar de su propia existencia.
Pero volvamos al tema central. Una ingente cantidad de personas creían en Fórum Filatélico, empresa que patrocinaba un equipo de baloncesto, otro de regatas e incluso creo que alguno de fútbol sala y esa misma cantidad de gente, por arte de biribirloque, una semana después se sienten estafados por esa misma entidad que, hasta la fecha, según parece, había cumplido todos los compromisos para con sus clientes.
No dudaron en depositar la confianza del mismo modo que ahora no dudan de las acusaciones de la fiscalía. Todo es credulidad, ni un atisbo de duda por ningún lado.
Supongamos por un momento que un juez dictaminare que no hay indicios suficientes de estafa y, por lo tanto, el peso de la justicia no puede dejarse sentir sobre esas empresas. De modo automático el ejército de crédulos volverá a tener confianza en las empresas, hoy cuestionadas.
No sé si la justicia es realmente ciega pero los que si son ciertamente ciegos son los crédulos.
La cosa no termina ahí, ahora empieza lo realmente grave. Esos mismos crédulos también votan y puesto que son mayoría, deciden quién debe ostentar el poder. En agradecimiento, el Estado, afirma que les ayudará económicamente. En otras palabras, los incrédulos pagaremos la estupidez y credulidad de los crédulos, hecho que nos convertirá en estúpidos en el mismo grado que los crédulos, sin haber disfrutado de los beneficios de los que los crédulos disfrutaron.
La selección natural a la que hacía referencia Charles Darwin, otra vez queda nula y sin efecto. Los crédulos, una mayoría, sobrevivirán con la ayuda económica de los incrédulos. Es aquí donde se invierten los papeles: el crédulo disfruta y el incrédulo paga.
¿Por qué tengo que pagar de mi bolsillo la estupidez de los crédulos?
Este artículo se comprende mejor si se lee escuchando el tercer acto de Rigoletto (Giuseppe Verdi), con especial hincapié en la cancioncilla que canta el Duque de Mantua (cámbiese “donna” por “ejército de crédulos”):
La donna è movile
qual piuma al vento,
muta d’accento
e di pensiero.
Sempre un amabile
leggiadro viso,
in pianto o in riso,
è menzognero.(…)
Que paren el mundo que un servidor se baja.
Bene Valete
Publicado por aarnau a las 13:59 del 13 Mayo 2006 en Actualidad, Economía, Opinión
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Ocurre con las burbujas, cuando se pinchan. Aquí, es una estafa…¿Cuál será la aguja que pinchará la gran mentira inmobiliaria? Y, entonces, ¿se salvará alguien? Recuerdo Japón, en los noventa… Un saludo.
Cierto, en esa época (y antes) con el supuesto valor de Tokio se podía comprar media Europa.
Un saludo Agúndez.
Obviamente no estoy de acuerdo que el estado de ayudas económicas a los crédulos, puesto que salen de los bolsillos -ya casi vacios- de los contribuyentes, ya que mientras los crédulos se beneficiaban los contribuyentes no.
Como terapia social propongo que: A los que montaron esta estafa sean maniatados y paseados por una gran avenida, que los estafados les tiren todo tipo de frutas y verduras (podridas lógicamente). Una vez terminado el recorrido en alguna plaza pública, los estafadores sean rociados con aceite de coco y despues se les apliquen cincuenta latigazos. Una vez finalizado el escarnio público ya se podrían retirar a sus casas. En caso de reincidir en sus fechorías se volvería a repetir el proceso pero duplicado y así hasta que desistieran en cometer más estafas. Creo que con esta medida se daría mucho a pensar y a reflexionar……… a muchas muchas personas…….
Estimado editor:
He leído con gusto tu artículo y creo que la razón te asiste en lo que dices. No obstante pienso que esa credulidad carente de fundamento o esa incredulidad escasa de raciocinio a las que el ser humano se abraza con tanta facilidad (yo también lo hago) tienen su raíz en la tremenda ignorancia en la que flotan nuestras mentes.
Pondré mi ejemplo que es el que mejor conozco. Yo tengo buena parte de mis ahorros en AFINSA, y no los tengo allí porque tuviese fe ciega en esa entidad ni porque sepa mucho de sellos. En quien tengo confianza es en los familiares que me dijeron que era una entidad solvente y con una trayectoria limpia de sospechas. Mi padre, antes de meterse en el ajo, indagó y buscó información sobre AFINSA. Se documentó con la información existente en el Registro Mercantil y del modo que él estimó oportuno. Yo no me preocupé de nada más que dar mi visto bueno a la inversión.
Mi natural dubitativo siempre deja un resquicio para la duda, pero reconozco que en este caso no tuve gran desconfianza. Realmente aún no tengo claro si la estafa fue sistemática o si fue puntual. De hecho, hasta que no se dicte sentencia, no sabremos nada a ciencia cierta. Probablemente al término del proceso judicial quedarán aún muchas dudas por resolver pero, como tú bien supones, todo el mundo se rendirá al veredicto del juez y se tomará su palabra como dogma de fe.
Para terminar sólo me queda agradecer de antemano el dinero que pueda llegar a percibir del Estado (de casi todos los españoles) para tapar el agujero que pudiera haberse ocasionado a mi economía. Como verás, aún no doy por hecho, como se hace en muchos medios de comunicación, que TODOS mis ahorros hayan desaparecido (AFINSA tiene muchos bienes que se pueden vender).
Saludos cordiales y felicitaciones por tener un blog en el que reina la elegancia gramatical.
Gracias Meteorismo-Galáctico por el cumplido.
Bien, Afinsa y Fórum Filatélico representarían lo que hoy se denomina “marketing viral” si bien ya existía en la época en la que los detergentes se anunciaban continuamente por televisión (… y Vd ¿a quién se lo ha dicho? A mi vecina). Ese marketing viral y la antigüedad de las empresas les daban una cierta “solvencia” aunque fuera a nivel moral, porque económica no.
Es evidente que ello es cierto puesto muchos de los empleados tenían sus fondos (ahorros) depositados en ambas entidades. Hasta ahí todo normal.
¿Que las empresas pueden estar en quiebra? Pues es muy fácil que sí. Supongamos que alguien me cede a mí un capital a cambio de un 6% de rendimiento anual. Con su propio dinero puedo pagarle intereses durante 16,67 años y mientras no me rescinda al acuerdo, hasta transcurrido ese plazo no se enterará.
Es evidente que esas empresas tienen bienes vendibles pero ¿a cuánto equivalen sobre el total debido? Puede llegar a ser bien poco.
¿Por qué no debería el Estado ayudar? Por solidaridad con los no afectados y por el hecho de que el Estado sólo ayuda en asuntos en los que hay mucha gente implicada.
Volviendo al ejemplo anterior, si yo propongo las mismas condiciones a cinco personas y las “estafo”, el Estado se va a lavar las manos y dirá que es problema de esas cinco personas. Si en vez de cinco son cinco millones, el problema parece cambiar. Pues no, es el mismo problema.
Los que no pusimos dinero en Gescartera, ni en Fórum, etc. no tenemos por qué “perder” nuestro dinero en esas empresas. Así lo veo yo.
En cualquier caso el tema estaba orientado en base a la credulidad. Nosotros recibimos un billete de 50 euros y pensamos que ese pedazo de papel representa un valor equivalente. La realidad es que no. También ese dinero es ficticio y responde a una estafa de los distintos estados a sus individuos.
Un dólar no vale ni un cuarto de su precio y un euro algo más pero poco más. El sistema financiero está a punto de petar. Los bancos centrales venden sus reservas de oro y compran deuda americana (de los USA). En otras palabras, venden oro y compran humo.
¿Acaso no se parece ese modo de proceder de los estados a la estafa piramidal de Afinsa y Fórum Filatélico? Es la misma, a otra escala.
Todos somos en mayor o menor medida crédulos y por ello pagaremos la correspondiente penitencia (el sistema se irá al carajo).
Hola aarnau.
Totalmente de acuerdo con tu exposición; solamente añadir, que el más claro exponente de este tipo de operativa, lo practica el estado Español (entre otros) con la Seguridad Social y las pensiones.
Saludos
Cierto Mikel, la Seguridad Social es una forma de estafa piramidal basada en que la “pirámide” de población es una “pirámide”.
En estos momentos, eso de la “pirámide” se ha ido al carajo y de “pirámide” se ha pasado a “seta”, con lo que el sistema no puede soportar el coste de pensiones y demás y se habla, claro está, de otras cosas capaces de justificar que el sistema no está en quiebra sino que hay mucho ganso cobrando pensiones.
De hecho, la estafa piramidal de la SS merece un artículo.
Un saludo Mikel.
Sólo para variar, voy a llevar la contraria a la dinámica general :).
El Estado debe asegurar, en la medida de su capacidad, la restitución de aquello que ha sido dañado en la consecución de un delito, además del castigo para el infractor. Por supuesto, el Estado no va todas las mañanas a trabajar para ganarse el pan: lo que tiene lo ha de conseguir por la vía de los impuestos. ¿Por qué es esto así? Bueno, esas son las reglas autoimpuestas que, en principio, todos aceptamos; aunque creo que muchos de nosotros las vemos mejorables.
Por supuesto, los no afectados por este o cualquier otro caso podemos decir “¿por qué tengo yo que pagar esto?”. Es lícito. Pero es igual de lícito que preguntarse: “¿qué especie de “ente sobrenatural” o “ley suprema de la naturaleza” dice que lo tuyo es tuyo y no mío?”. Una propiedad es tal porque la sociedad en conjunto (llamémosle Estado, aunque no sea exacto) determina que es así. Cuando diga cualquier otra cosa sobre la propiedad, pues “lo tuyo” puede pasar a ser “lo de todos” o “lo del cacique de turno”. Pero la decisión unilateral no suele ser buena, pues para que se cumpla ha de ser aceptada por todos (o por una gran mayoría).
Iba a hacer una pequeña reflexión sobre por qué Rambo, o su equivalente ibérico, entiende el gasto en seguridad como algo superfluo. Pero creo que con mencionarlo se entienden por donde van los tiros ;).
Yo creo que es más sencillo el tema Psicopanadero. El Estado va a estar en el asunto, aunque poco, pues ha sido su incompetencia en el control la causa del mayúsculo fraude.
Creo que ése es el motivo, sumado a que los estafados son un número considerable.
Con relación a “lo mío” y “lo tuyo”, también es simple: “mi trabajo me pertenece al igual que sus rendimientos”.
Si me construyo una casa, podrás cuestionar la propiedad de la tierra en la que esté edificada (si quieres) pero no deberías cuestionar la casa puesto que es fruto de mi trabajo.
El dinero es lo mismo: unidades de trabajo. Eso es lo que representa (otra cosa es que nos estafen con su valor real).
Pero de nuevo estás ofreciendo una definición de propiedad que debe estar consensuada, aarnau :). La propìedad no está dada per se, no es una característica cuantificable por medio de criterios externos a la opinión de la sociedad, por lo que es relatilizable. El tiempo y el esfuerzo invertido en construir una casa da como resultado la casa en sí, del mismo modo que el tiempo y el esfuerzo invertido en forzar una puerta y robar en la casa da como resultado lo robado (y la puerta malograda), pero no nos dice nada sobre los derechos de posesión de la casa o los objetos robados, respectivamente. No nos viene dado (como las leyes de la naturaleza que descubre la ciencia), sino que nos lo damos entre nosotros.
Sobre lo de los sellos (me voy por las ramas), también creo que el Estado mete mano por su incompetencia. Pero eso no quiere decir que no debiese (o sí) hacerlo.
Yo acabo de leer que una de las más dificiles mentiras que hay es cuando se dice la verdad y no nos cree y dicen que es mentira.
Saludos para ti.
Osea lo que a dicho el muchacho ese es verdad hay mentiras que son super rebuscadas…