Buscando el diablo
Hay que comprender el problema antes de intentar darle solución. Si el problema es muy grande, hay que descomponerlo en fracciones más pequeñas para que así sea más fácil comprender cada una de esas partes y una vez comprendidas y solucionadas todas ellas, las podemos volver a unir y así tener el problema resuelto. Algo así describe René Descartes en su Discurso del Método, quién, por cierto, no escribió mucho porque pensar era algo que cansaba.
Esa metodología tan racional y obvia no lo es para esos patricios de nuevo cuño, llamados clase política, que, dotados de una inteligencia superior, son capaces de dar solución a los problemas, sin antes comprenderlos.
Esta breve introducción serviría para torpedear cualquier brillante idea que pudiera surgir de la cabeza de esos inteligentes, los políticos, si bien la voy a centrar en un problema cuya preocupación, por parte de la ciudadanía, está en crecimiento. Este problema se llama terrorismo global.
Ante los atentados de Londres, los líderes europeos han considerado que deben controlar nuestras comunicaciones para garantizar nuestra seguridad. Así lo han afirmado. Ello planteado en forma de igualdad sería:
Controlar nuestras comunicaciones = garantía de nuestra seguridad.
Voy a dividir ambas partes de la igualdad por un mismo denominador, con lo que la igualdad continuará existiendo. Ese denominador común será nuestra(s):
Controlar mis comunicaciones = garantía de mi propia seguridad.
Es decir, la igualdad se mantiene pero lo que se ve obvio es que yo soy un peligro para mí mismo. Menuda sandez. ¿Así esperan combatir el terrorismo?
Además, los ciudadanos podemos de manera muy fácil enviar al traste ese control que, el estado, pretende ejercer sobre nosotros. Sólo hay que firmar todas las comunicaciones con algo así: “Alá (o Allāh o الله ) es grande y Mahoma su profeta” o variaciones similares. Ya garantizo que no habrá funcionarios suficientes como para controlar todas nuestras inocuas comunicaciones.
Desde mi punto de vista el terrorismo que protagonizan los desalmados en el nombre de Alá tiene muchas cosas en común con las revoluciones francesa y rusa. En la primera se guillotinó a toda la realeza (además de muchos otros que sólo pasaban por ahí) y en la segunda, la realeza fue fusilada. Se buscaba en ambos casos un reparto mejor de la riqueza. Creo que también ésa es la pretensión del terrorismo islámico, pero sucede que “sus realezas” están protegidas por occidente, a diferencia de la realeza francesa y rusa que estaban, sólo y mal, protegidas por ellas mismas.
Así pues como sus reyes están donde están por intereses de occidente y puesto que es más fácil atentar aquí que allí, sencillamente nos hemos convertido en el blanco de sus iras.
Sería algo así como “tú proteges al diablo en mi casa pues yo me convierto en tu diablo en la tuya”.
En cualquier caso, antes de buscar soluciones al fenómeno hay que comprender el mismo. Recortar las libertades de los ciudadanos no es la solución ni va a ayudar a luchar contra el terrorismo. Los estados deberían preguntarse: ¿qué objetivos busca el terrorismo? ¿quiénes lo alientan? ¿quiénes lo financian? ¿a quiénes beneficia? Obteniendo las respuestas se podrá luchar de manera eficaz, mientras sólo queda, por parte de los estados, el dar golpes de ciego.
No he pretendido ni pretendo hacer, en absoluto, una apología del terrorismo ni buscar una justificación al mismo. Cualesquiera formas de terrorismo son condenables y desde esta pequeña tribuna que es mi eScriptorium yo también lo condeno.
Vale.
Publicado por aarnau a las 19:25 del 18 Julio 2005 en Opinión, Política
URL para Trackback: Buscando el diablo
Me ha gustado mucho el artículo, llevás razón en todo, y me ha encantado esa frase del diablo, muy original
Sigue así.
Gracias Tantoril.
Wow, que buen post! y todo el blog en general.
Gracias por el cumplido Alejandra
Bienvenida a este rincón.
[...] El otro día escribí Buscando el diablo y hablaba en ese artículo de dar golpes de ciego. En este lamentable suceso tenemos uno. [...]
La verdad Antoni no esperaba encontrar esta entrada tan buena bajo este título tan disímil… es decir me imagine otros contenidos. (muy buen artículo).
Aprovecho para decir que el terrorismo es una vil y condenable estupidez, y que una forma de cambiar la relación existente en favor de una paz sostenible es la famosa y poco practicada mejor distribución de la riqueza.
Todos lo saben, incluso Alá porque es grande y Mahoma porque es el gran profeta!!!
Sí Marcos, el título podía llevar a engaño. Me alegra que te gustara la entrada.