El orín de Amón
Una curiosidad etimológica.
Voy a hablar del origen divino de la palabra “amoníaco”.
Si alguien tiene interés en saber más acerca del gas o del compuesto químico puede echarle una ojeada a la entrada que la Wikipedia dedica al amoníaco, pues yo no entraré en detalles de tipo científico y me ceñiré únicamente a su origen etimológico que, por curioso, es digno de ser conocido.
Amón en la mitología egipcia corresponde al dios de los dioses, el equivalente a Zeus en la griega y a Júpiter en la romana.
Era representado, Amón, con forma humana y su piel, habitualmente, era coloreada de azul del lapislázuli (traído del actual Afganistán, muy valorado por los egipcios por considerarlo una piedra sagrada). En su cabeza lucía una corona con un par de plumas verticales (hay otras representaciones, no es la única).
En la época que Egipto estaba bajo la dominación griega, esto es, la época Ptolemaica, en uno de los templos consagrados a Amón, tenían por costumbre parase los camelleros a realizar sus necesidades urinarias. Fruto de esas micciones, en las paredes del templo fue apareciendo una sal que llamaron “amónica” o “amoníaca” por estar consagrado, como dije, el templo a Amón.
La palabra pasó de los griegos a los romanos y de ahí hasta nuestros días.
Entiendo que es prescindible e innecesario contar la relación entre orina y amoníaco, en cualquier caso ése es el origen divino de la palabra fruto de la reacción de una acción muy humana (y animal).
Así de breve y así de claro.
Amón, digo Amén. No, perdón:
Vale.
Publicado por aarnau a las 9:49 del 2 Diciembre 2005 en Curiosidades, Historia, Semántica y Etimilogía
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Muy muy curioso.
Cuántas miles de palabras tendrán una etimología curiosa. Precisamente hoy he visto que ya me ingresaron en cuenta el salario del mes. Salario
Sip Scape. Salario viene de “sal”, trabajo de “tripalium” una forma de castigo, complicada de describirla brevemente, etc., ambas son romanas, del latín.
Yo pensé que trabajo venía de tortura, jajaja, porque anda que no fastidia cuando suena el despertador…
Curiosamente la palabra “negocio” viene del latín nec (no) y otium (ocio), es decir, cualquier ocupación, quehacer o trabajo; lo contrario al ocio.
Lehendakari, sí, el “tripalium” era una tortura, muy parecida a la crucifixión.