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El Toisón de Oro

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Caballeros de la orden del Toisón de OroDos características reúne el Toisón de Oro: la primera es la mayor distinción que puede hacer el rey de España (como duque de Borgoña, no como rey de España), concediéndolo; y la segunda es que, probablemente, se trate de la condecoración más desprestigiada del mundo.

Los caballeros de la Orden lucían, sobre trajes de terciopelo rojo o negro, un collar insignia que identifica su pertenencia a la misma. Los eslabones del collar alternan la “B” de Borgoña con el pedernal y las llamas en recuerdo a Prometeo, así como la divisa del duque de Borgoña: “Ante ferit quam flama micet” (golpea antes de que surja la llama).

Collar de la Orden del Toisón de OroEsos collares, que están numerados, jamás pertenecen a los caballeros que los lucen sino que tienen que ser restituidos a su propietario, una vez éstos fallecen. La realidad es que siempre se “pierden” y nunca son devueltos. Se calcula que hay circulando por el mundo del orden de 4.000 de esos collares.

Es bastante frecuente ver que insignias de la orden son subastadas y se pueden adquirir por precios muy módicos (con unos 600 euros puede hacerse con uno de los fabricados en el s. XX, de vil metal bañado en oro).

La soberanía de esta orden (desde Alfonso XII simplemente condecoración) pasó a la dinastía castellana cuando Felipe el Hermoso casa con Juana la Loca (hija de los Reyes Católicos).

El origen es muy dudoso, tanto como graciosas son las distintas leyendas históricas del mismo. En lo que no hay dudas es que esa orden fue creada por Felipe III el Bueno, duque de Borgoña en 1.430, aproximadamente, una época en la que Borgoña brillaba por su esplendor, riqueza y potencia.

Una de las leyendas y la más poética, probablemente, es que Felipe tomó la simbología representativa de la leyenda mitológica de los argonautas, en la que Jasón y sus compañeros emprenden un viaje para rescatar la piel del carnero (vellón o toisón), trenzada de oro y consagrada a Zeus.

Más mundana es la leyenda en la que Felipe entró en los aposentos de su dama y halló allí un mechón rizado y rubio de vello púbico. Tal fue la vergüenza de la dama y la mofa que hicieron los caballeros que acompañaban al duque, que éste decidió crear una orden, símbolo de la más insigne nobleza, cuyo collar representaría el “vellón” de la dama.

Igual de graciosa es la leyenda que dice que el toisón representa los vellos de las veinticuatro amantes que, al parecer, tuvo Felipe, que juntos y entrelazados colgaban de un collar que él lucía con orgullo. La corte se mofaba de ello y por ese motivo y a los efectos de dignificar el collar, creó la orden de más prestigio imaginable.

La versión menos divertida es aquella que identifica el toisón con la principal actividad que se desarrollaba en el ducado: la manufactura de lana.

Algunas anécdotas recientes:

El padre del actual monarca, Don Juan, dirigió una carta a Franco en la que le informaba que quería obsequiarle con el Toisón de Oro, con motivo del vigésimo quinto aniversario de la subida al poder del “caudillo de todos los españoles”:

“[...] Quiero ahora hablar a V.E., muy confidencialmente, de un asunto que por referirse a nuestras relaciones personales considero de verdadera importancia.

Cuando, por decisión propia, el Duque de la Torre cesó en el cargo de Preceptor del Príncipe de Asturias, algunas personas me propusieron que, como expresión de mi estimación y gratitud por los servicios prestados, le concediese el Toisón de Oro. Entonces contesté que, sin entrar a discutir los merecimientos del Duque de la Torre, yo no podía acceder a esta propuesta porque tenía firmemente decidido que el primer español a quien yo otorgaría el Toisón habría de ser al Generalísimo Franco.

[...] yo deseo que si V.E. se digna aceptarlo tenga un carácter más personal que político, siendo la expresión del reconocimiento por parte de la Dinastía de los altos servicios prestados por V.E. a España a lo largo de toda su vida de soldado y de hombre público.”

Es evidente que Don Juan no buscaba otra cosa que reinar en España, algo que no pudo hacer “gracias” a las maquinaciones de su hijo. Bien, en cualquier caso Franco respondió:

“[...]… En cuanto al otro asunto que confidencialmente me exponéis en relación a vuestros proyectos sobre el Toisón, yo agradezco en su valor la estimación que hacéis de mis servicios a la Nación y a la causa de la Monarquía, al querer honrarme con tan preciado galardón, que por distintas razones estimo no es conveniente y no podría aceptar. En este orden creo debierais pedir información histórica sobre la materia.”

Lo de “debierais pedir información histórica sobre la materia” bien pudiera ser debido a que Franco conocía los voluptuosos orígenes del Toisón o simplemente porque no consideraba a Don Juan como soberano de la Orden.

Felipe, heredero no legítimoTambién el actual monarca se dedicó a repartir condecoraciones, además de a su hijo, supuesto heredero al trono (aunque ilegitimado para ello), a casi todos los representantes de las casas reales en activo del mundo (sólo hace falta que vengan a España y cuando se van, se llevan la condecoración).

Como curiosidad, el collar que estaba en poder del emperador del Japón, Aki Hito, fue robado o perdido mientras volaba a España en viaje oficial.

Como ya dije, los collares casi siempre se “pierden” y, por lo tanto, casi nunca pueden ser devueltos. Hay collares e insignias del Toisón de Oro repartidos por todo el mundo.

En fin, aunque suene a paradoja, tan prestigioso como desprestigiado.

Vale.

Publicado por aarnau a las 2:45 del 13 Diciembre 2005 en Borbones, Curiosidades, Historia
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