En un lugar de la Mancha
Recuerdo haber leído años atrás una cita de Lord Byron que decía, más o menos así: Desde que Cervantes arremetió, con Don Quijote, contra los libros de caballería, Castilla no ha vuelto a tener ningún héroe.
Es posible que la cita original no fuera exactamente la indicada, pues acostumbro a abusar de mi memoria en exceso, en cualquier caso se comprende el significado de lo que quiso decir.
El año de Don Quijote está presto a finalizar. Ese cuarto centenario de la supuesta primera edición de Don Quijote termina a principios de enero, y como no podía ser de otro modo, lo hará sin pena ni gloria.
He dicho supuesta primera edición puesto que probablemente, como ya dije, la primera edición se realizó en Barcelona antes del 1.604 (y muy probablemente en 1.603). En cualquier caso, sea cuando fuere que tuvo lugar esa primera edición, la conmemoración se ha realizado este año 2.005 y eso es lo que interesa para el tema que nos ocupa.
Otra oportunidad de acercar Don Quijote al gran público se ha perdido. Pocas iniciativas, en ese sentido se han llevado a cabo. Un cuarto centenario debería servir a propósitos más honestos que realizar lecturas y poca cosa más.
Yo hubiera agradecido, por ejemplo, que los periódicos se hubieran puesto todos de acuerdo para publicar Don Quijote en fascículos semanales y regalarlos junto con la edición dominical y lo digo yo, que dispongo de una edición preciosa a cargo de Martí de Riquer (el mayor cervantista) con cubiertas de piel.
Hace algunos años se conmemoró en Catalunya y Valencia el Tirant lo Blanch de Joanot Martorell y algo parecido fue realizado. Fascículos impresos a manera de códice medieval eran regalados cada domingo junto con algunos periódicos. Si algún lector desconoce quién era Joanot Martorell y no sabe nada acerca de Tirant lo Blanch, es porque no se ha leído Don Quijote, pues fue uno de los libros indultados en la quema.
Un genio como Cervantes, autor de una de las obras universales, tuvo una vida rodeada de mala suerte. Una vez difunto, las cosas tampoco le han ido mejor. Al final, uno llega a la conclusión que Castilla no sabe rendir culto a sus héroes y eso es un defecto mayúsculo y un obstáculo para los que pudieren venir.

Por añadidura se ha perdido la oportunidad de hacer llegar el legado cervantino al gran público, más preocupado por saber si Belén Estevan tiene un nuevo novio o tetas nuevas, o si a María Teresa Campos le va bien con su flamante novio experto en Viagra femenina.
Decía Oscar Wilde que: Revelar el arte y ocultar el artista es la finalidad del arte. En Castilla no se revelan ni arte ni artistas. Un tupido velo los cubre a modo de maldición imperecedera.
Vale.
Publicado por aarnau a las 11:10 del 30 Noviembre 2005 en Literatura, Opinión
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Parece que no se ha hecho mucho en el aniverasario de esta obra fundacional de la literatura en castellano. Igual, no sé hasta qué punto puede llegar a interesarse el público masivo en la lectura de cualquier libro, a menos que sea apoyado con grandes campañas de márketing y esté escrito para atraer compradores.
Evidentemente, como dice el dicho: “no está hecha la miel para la boca del asno”, pero si un mayor número de personas tuvieran acceso a la miel, tal vez se “desasnaran”
En Madrid se está regalando en el Metro en fascículos, aunque yo me los estoy perdiendo.
Buena iniciativa esa de regalarlo en el Metro.
si alguien le hace caso es posible!!!