Hemingway y la balística
En el Madrid del ¡No pasarán! Ernest Hemingway, que en la época y lugar ejercía como corresponsal de guerra, demostró a un pequeño grupo de intelectuales, sus capacidades para realizar cálculos balísticos de gran precisión.
Una visión romántica de la guerra civil, la lucha entre el bien y el mal, fue la responsable que numerosos artistas e intelectuales se dieran cita en España. Alineados moralmente con la causa republicana, emitían sus crónicas dando por sentado que el bien (los republicanos) triunfaría sobre el mal (el avance fascista). Demasiado optimismo que no sé hasta qué punto llegó a perjudicar o propiciar la derrota del gobierno legítimo.

Así pues en ese Madrid rodeado por el ejército sublevado y concretamente en el Hotel Florida, cercano a la Ciudad Universitaria fue punto de encuentro de, entre otros, Robert Capa (fotógrafo), John Dos Passos (escritor), Saint-Exupery (aviador y escritor), Martha Gellhorn (reportera que más tarde se casaría con Hemingway) y el propio Hemingway (escritor).
Hemingway, durante sus estancias en el Florida, siempre se veía rodeado de representantes de la cultura de la época, a saber: toreros, prostitutas, estraperlistas y gentes de oficio, tales como: generales del ejército republicano, pilotos aviadores, periodistas y también espías.
Entre crónica y crónica siempre encontraba un momento en el que departir con las gentes antes mencionadas y fue en uno de esos momentos en el que la pluma había sido sustituida por un vaso de bourbon cuando hizo gala de sus conocimientos en materia balística. Afirmó, rodeado de mapas, que “he estudiado balística y es imposible que un obús o un proyectil de mortero hagan impacto directo sobre el hotel”.
No habían pasado ni tres segundos cuando se oyó un estruendo ensordecedor, procedente del tejado, que hizo temblar todo el edificio. Aquello que era “imposible” se había convertido en realidad: había tenido lugar un “impacto directo” sobre el hotel. De haber leído a Napoleón Bonaparte, Hemingway hubiera sabido que “imposible es el adjetivo de los imbéciles”.
Repuesto del susto y no falto de humor, Hemingway afirmó: “¿Lo veis? Esto confirma completamente mis teorías balísticas”.
Vale.
Publicado por aarnau a las 13:03 del 3 Junio 2006 en Curiosidades, Historia, Literatura
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