Il Cavaliere y los coglioni
Parece que Il Cavaliere no acepta que lo hayan derrotado los coglioni en las urnas. De poco ha servido el voto de castidad que hizo a finales de enero.
Afirmaba Adolf Hitler que no había pueblo más indigno que los italianos. Al único que salvaba de tal afirmación era a su duce, algo no extraño pues en la época fue admirado por todas las personalidades y no precisamente por declarar una guerra a las moscas.
Sea como fuere, Italia también es un circo, pero en ese circo sólo hay lugar para los payasos.
Se me hace difícil imaginar que los italianos de hoy son los descendientes del pueblo romano que en su día dominó medio mundo. La única explicación razonable que encuentro para aceptar ese hecho es que sus generaciones, como las del resto de la humanidad, tienden hacia la estupidez.
Tal vez pueda parecer que es una afirmación baladí e infundada pero no es así. Desde el principio de los tiempos, los valientes, fuertes y sanos eran los encargados de hacer la guerra y, puesto que ponían su vida en riesgo, muchos de ellos perecían, motivo por el cual los que acababan reproduciéndose eran los cobardes, débiles, enfermos y estúpidos además de inútiles. De este modo, cada generación era más estúpida que la anterior y así hasta llegar a nuestros días.
En el caso de Italia, en estos últimos años hemos visto políticos de talla como la Cicciolina (Illona Staler) una actriz porno de origen húngaro que en 1.987 se presentó como candidata por el Partito dell’amore. Una sus mayores cualidades no residía en el arte de la oratoria precisamente, sino en la capacidad y facilidad que tenía por mostrar el pecho a quien se lo solicitara (aunque esto último no era estrictamente necesario, pues también lo hacía motu proprio).
El último payaso de este espectáculo circense ha sido Silvio Berlusconi, Il Cavaliere. Operaciones de estética, votos de castidad y una capacidad inimaginable para hacer el ridículo han sido sus mejores armas en la contienda. Al igual que Hitler, también tenía guardada un arma secreta que le haría vencedor de todas las batallas. En el caso de Il Cavaliere fue rehusar el voto de los coglioni.
Hete aquí que la sorpresa de Berlusconi ha sido descubrir que su propio país se halla lleno de gilipollas (coglioni), algo que si me hubiese preguntado, yo estaba en condiciones de responderle (ya lo he argumentado algunos párrafos atrás) y, en consecuencia, podía haberle aventurado que lo siguiente que iba a suceder es que él iba a perder las elecciones ante un candidato más que mediocre.
Vale.
Publicado por aarnau a las 12:04 del 13 Abril 2006 en Opinión, Política
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Me ha gustado esa reflexión sobre la reproducción selectiva, aunque vista la era moderna debe haber una pequeña variación. Los que tenemos hijos hoy en día solemos ser muy valientes y tener un par de … Porque con estas condiciones…
En lo demás darte la razón. Aunque tampoco me gusta mucho alejarme de ese nuestro país vecino ya que tampoco estamos tan lejos ni literal ni metafóricamente hablando. Tengo familia por esas tierras aunque hace mucho tiempo que no veo y lo cierto es que tampoco se diferencian mucho de nosotros. Eso si, el panorama político es más bien poco serio. Casi casi como el nuestro.
Ejem, siento discrepar, tener hijos hoy es tan sencillo como lo ha sido siempre. Fíjate que no son necesarias cualidades especiales ni inteligencia alguna. Todos los seres vivos se reproducen, todos y sólo los humanos estamos dotados de inteligencia (aunque eso era antes).
Precisamente utilizamos la poca inteligencia que nos queda para evitar los hijos (yendo a contranatura).
Con relación a los italianos, dije un “también” no casual: Italia también es un circo.
Tómate mi comentario en tono jocoso, como así el artículo (allegro ma non troppo).
Un saludo Sisor.
Bueno, también se puede deducir que la especie empeora respecto a la fuerza bruta de los que se iban a combatir, pero mejora respecto a la capacidad de sobrevivir y a la destreza de escaquearse respecto a morir por una linde entre propiedades…. Hermanos, armémonos y vayan!!!
Afortunadamente Italia se ha desecho, por ahora, de su último payaso circense. No descarto que vuelva a darnos mayores y más lamentables espectáculos si se tiene en cuenta lo exigua de la victoria y la tendencia al caos y a la corrupción de nuestros amigos latinos. Pero bueno, por ahora parece volver cierta tensa normalidad…
Nunca dejaré de encontrar una respuesta a por qué hay ciertos países ‘desarrollados’ como Italia son capaces de parir y mantener semejantes personajes… A su lado, España parece un civilizado país escandinavo.
Tengo un amigo mío argentino ‘exiliado’ en Alemania. Decidió quedarse a vivir allí después de quedar arruinada su familia con el ‘corralito’ y conseguir que le dieran la nacionalidad italiana. Siempre dice que un país tiene a los políticos que se merece (ni que hablar de la clase dirigente argentina.) y que su país está demasiado lleno de ‘gaitas pelotudos’. Lo dice medio bromeando… ¿O no?
Italia seguirá dando payasos pero a Prodi lo veo más aburrido así que no creo que dé mucho espectáculo.
Habrá que ver si alguno de sus ministros…