Impositio
Ô Liberté, que de crimes on commet en ton nom! es una frase atribuida a Madame Roland, dicen, pronunciada mientras esta figura de la Revolución Francesa subía a la guillotina.
Una de las numerosas divisas proclamadas durante esa revolución fue aquello de “Libertad, Igualdad, Fraternidad” y como antaño tienen la misma actualidad y se utiliza el mismo procedimiento para obtenerlas: la imposición.
La imposición es absolutamente contraria a la libertad.
Si siendo distintos, como somos, podemos ser libres, si se nos impone la igualdad, por fuerza debemos dejar de serlo. Así pues la libertad también es contraria a la igualdad.
Imponer la fraternidad debe ser lo más parecido a una violación que uno pueda imaginar, así pues la fraternidad impuesta es, también, contraria a la libertad.
Acerca de imponer libertades todos conocemos el caso más reciente: La guerra de Irak, en la que se pretende imponer un modelo de sociedad democrática allá donde jamás existió y que, al igual que en la Revolución Francesa, el precio a pagar es el Terror caracterizado por su forma más extrema: la muerte.

Leía no hace mucho en La Vanguardia un artículo de Quim Monzó en el que contaba que en cierta universidad nórdica (o escuela, no recuerdo), en aras de alcanzar una mayor igualdad entre hombre y mujeres, habían sido eliminados los urinarios diferenciados por sexos y ambos, hombres y mujeres, compartían los mismos. Al poco tiempo se pedía a los hombres que orinaran sentados a los efectos de evitar las salpicaduras en los inodoros.
Hoy, desde distintos ámbitos se llama a la paridad entre hombres y mujeres a la hora de ocupar cargos, así pues el mérito por llegar a ocupar un cargo puede ser el hecho de pertenecer a un sexo u otro y no los méritos personales o capacidad para ejercer y ocupar ese puesto ¿Hay algo más contrario a la igualdad?
Ô Liberté, que de crimes on commet en ton nom!
Vale.
Publicado por aarnau a las 13:59 del 19 Noviembre 2006 en Actualidad, Historia, Opinión
URL para Trackback: Impositio
Hay un razonamiento tuyo que me inquieta. Concretamente, es éste: “Si siendo distintos, como somos, podemos ser libres, si se nos impone la igualdad, por fuerza debemos dejar de serlo. Así pues la libertad también es contraria a la igualdad”. Me hizo reflexionar la contundente contrariedad de la conclusión.
Creo que este razonamiento está cojo, ya que parte de una premisa que no es del todo cierta. Es cierto que todos somos distintos, pero también es cierto que todos, en un principio, somos iguales. Es decir: a pesar de nuestras diferencias, en principio todos estamos situados en el mismo escalón de la escala. La posición de la escala en la que nos situamos en la vida, como bien dices al final del artículo, debería depender de nuestros meritos, y no de la pertenencia a un rango social o un sexo determinado.
De esta manera, haciendo un razonamiento análogo al que comenté al principio, “si partiendo de la igualdad, como hacemos, podemos ser libres, si se nos impone la no igualdad, por fuerza debemos dejar de serlo. Así pues la libertad es contraria a la no igualdad”; teniendo en cuenta que esta igualdad nunca cuestiona la diversidad personal de cada uno…
Y esto es todo
¿En qué somos iguales los humanos? ¿En inteligencia? ¿En sensibilidad? ¿En capacidad? ¿En aptitudes artísticas? ¿En conocimientos? ¿En creencias religiosas? ¿En gustos? ¿En fuerza? ¿En peso? ¿En estatura? ¿En agilidad? ¿En sexo? ¿En orientación sexual? ¿sigo?
No somos iguales, como mucho semejantes y poco más.
Saludos Sxim.
El eterno debate de imponer obligaciones en nombre de la igualdad y de la libertad, o de la discriminación positiva.
Un tema donde se debe ir con mucho ojo.
Bien…al ver tu comentario pienso que he entendido mal el artículo original. Me explico.
Yo quise decir que todos somos iguales en derechos. Es decir, que a pesar de todas nuestras diferencias, estamos situados (o deberíamos estarlo) al mismo nivel, sin unos que gobiernen a los otros sin razón ni unos que deban servir a otros porque sí (que sería lo que pasaba antiguamente).
Al releer el artículo veo ahora una nueva concepción de igualdad y diferenciación… la individualidad ocultada por la masa, la imposición de unos estándares de personalidad.
Quizá es a esto a lo que te estés refiriendo.
Así que comparto la opinión contigo de que la igualdad como represión de la personalidad es contraria a la libertad… pero creo que hay que mantener una igualdad -más que teórica- en cuanto a derechos.
Un saludo!
Bueno, si la verdadera igualdad viniera a raíz de fusionar urinarios, pues… Bienvenida sea la propuesta! jajaja… Lástima que, en mi modesta opinión, el problema de la desigualdad no se arregle con el hecho de ir al baño de pié o sentado… Es mucho más complejo que todo eso. Se debió quedar agusto la persona a la que se le ocurrió la “maravillosa” idea, ya se puede echar a dormir un rato!!!. Besos
Sí Alalluna, bien seguro que era algún iluminado, sucede que últimamente hay demasiados iluminados.
Se confunde en exceso “ser iguales” en: oportunidades, derechos, ante la ley, etc., con “ser iguales” en el sentido más amplio.
Petons
Tan solo creo en una aristocracia en ciertasuperioridad la del saber y curiosmente los autenticos sabios mas bien hacen alarde de ignorancia que de sabiduria y aun menos me gusta hablar de igualdad o diferencia entre hombre o mujer tan solo importa un genero el humano ysu obra.