Muyaidín
Miembros de una red dedicada a la captación de muyaidines han sido detenidos en una operación llevada a cabo por la policía española. El objetivo del reclutamiento no era otro que ejercieran de suicidas en Irak.
Me pregunto qué debe decirse para seducir a morir en tierras extrañas ¿Les prometerán el paraíso? ¿Dinero para sus familias?
Estar dispuesto a morir en pro de sus creencias religiosas, de una supuesta Guerra Santa, o de unos intereses poco identificables, es difícil para los que no pertenecemos a su cultura.
También durante la Segunda Guerra Mundial los soldados estadounidenses se enfrentaron a enemigos tan poco convencionales como los kamikazes. Sabíamos o supimos después que ellos se sacrificaban en nombre de y por su emperador, dios viviente terrenal.
Era algo así como esas legiones de hormigas que salvan obstáculos líquidos tejiendo puentes por los que cruzan sus semejantes. Muchas de ellas mueren aplastadas o ahogadas pero la colonia supera ese obstáculo que parecía infranqueable y sigue la senda que se había marcado.
Creo que en el caso del muyaidín, a diferencia del kamikaze, prima cierta dosis de egoísmo. Probablemente haya detrás del suicidio una causa solidaria mal entendida pero, probablemente también, pueda más el concepto de alcanzar un paraíso prometido, a modo de recompensa por el sacrificio realizado.
Seguro que estoy equivocado y no alcanzo a comprender la verdad del muyaidín.
Vale.
Publicado por aarnau a las 12:13 del 19 Diciembre 2005 en Actualidad, Opinión
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Salud.
Asumamos que un Muyaidín no es más que el modo particular en que cristaliza la creencia humana de que vale la pena dar la vida por una idea; y en esa trasposición a lo genuino de cada cultura, el muyaidín se convierte en kamikaze o en anarquista suicida.
Ocurre o ha ocurrido en todas las culturas, pero desde nuestra situación posthistórica hemos adquirido un barniz de sensibilidad ante algo que ha tenido lugar durante siglos. Recomiendo a todos la lectura del clásico “La condición humana”, de André Malraux.
Una cosa es morir defendiendo una idea y otra suicidarse en pro de un beneficio colectivo que el suicida no podrá disfrutar, hecho que conoce de antemano.
En el primer caso, uno sabe que puede llegar a morir pero si sobrevive tendrá la esperanza de disfrutar de la idea por la que luchaba. En el segundo tiene la certeza que morirá si bien desconoce si llegará a servir para algo.
No lo veo parecido.
En el caso de los kamikazes, morían por su dios terrenal, entendían que así lo protegían. Incluso éstos eran distintos a los muyaidines aunque actuaran igual.