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Solidaridad insolidaria

4 comentarios

En este artículo voy a intentar justificar cómo ciertos tipos de solidaridad, no sólo no benefician a quien los recibe, sino que además perjudican. Ya va siendo hora de ir desmontando tópicos.

Así pues estas líneas se inspiran en los comentarios que generó el artículo Arde París, cuya intención inicial era decir que las revoluciones están muy bien pero que cada uno las lleve a cabo en su casa, que es donde corresponde. Como al final fue un debate “primer mundo” versus “tercer mundo” y supuestas solidaridades que deberían practicarse para con los necesitados.

Si no leyó Arde París, es preferible que lo haga ahora, antes de proseguir, así sabrá mejor a qué me refiero y comprenderá también mejor cuanto digo. No se quede sólo con el artículo, lea también los comentarios.

Muy probablemente en su propio pueblo o ciudad habrá visto contenedores para la colecta de ropa usada cuyo destino final es el mal llamado “tercer mundo”. Si no los ha visto, no importa, probablemente tendrá conocimiento que hay ONG que se dedican a ello.

Voy a explicarle brevemente qué sucede y qué consecuencias trae el hecho de que done la ropa que ya no utiliza. Antes, pero, ya le anticipo que sé que si lo ha practicado, usted lo ha hecho con la mejor de las voluntades, entendiendo que así favorecía a algún necesitado. También su conciencia se lo agradecía, pues era solidario con ese “tercer mundo”.

Una vez haya terminado de leer el presente artículo sabrá que lo mejor que puede hacer con su ropa usada es quemarla. El mundo se lo agradecerá. Sí, también el “tercer mundo”.

Bien, inicio el relato del ciclo de la ropa usada “solidaria”.

Usted deposita en el contenedor, o hace entrega a una ONG de la ropa que, por el motivo que sea, ya no utiliza. Esa ropa junto con la de los demás solidarios es empaquetada en fardos, cargada en contenedores y remitida al “tercer mundo” vía transporte marítimo.

Cuando llega a su destino, es descargada en el muelle y ahí se inicia el mercadeo. Esos fardos son vendidos tal cual. El precio de venta de los mismos es módico, pero teniendo en cuenta que el coste de adquisición es nulo, los beneficios son infinitos. No se preocupe, hasta aquí no ha sucedido nada. Eso no perjudica al “tercer mundo”.

Los compradores de esos fardos son gente de la calle de esos países en desarrollo. Buscavidas podría llamárseles. Adquieren los fardos y los transportan al interior del país, cientos de kilómetros tierra adentro.

Una vez llegados a su destino, los fardos son desmontados y la ropa separada, por calidades, nivel de desgaste, posibilidades de venta, etc. Una vez hecho eso, los buscavidas inician su labor comercial, intentando venderla a sus semejantes. Los precios siguen siendo módicos para cada pieza. No le sepa mal que los buscavidas la vendan, a fin de cuentas han prestado un servicio y es lógico que quieran cobrarlo, incluso ganarle algo de dinero, que siempre viene bien. La han transportado, seleccionado y realizado una labor comercial. Eso tampoco perjudica al “tercer mundo”, simplemente forma parte del ciclo de la ropa usada.

De momento ya ve que desde que usted la dona ha habido dos transacciones comerciales, una de ellas lícita, la del buscavidas y otra bastante dudosa, la de los “señores” de los puertos.

¿Le preocupa eso? No debe. Hasta aquí no ha pasado nada que merezca especial atención.

De este modo es como una camiseta o unos pantalones de marca llegan al “tercer mundo” o ¿acaso no se había preguntado cómo era posible que un ciudadano de un país en desarrollo vistiera una camiseta Nike, por ejemplo? Pues es así como ha llegado a sus manos, ni más ni menos.

Tal vez sienta impaciencia por conocer en qué medida perjudica eso al tercer mundo ¿no? Pues ya ha llegado el momento.

Cualquier país del mundo, por mísero que sea, dispone (o tal vez debería decir: disponía) de un sector textil local. Ese sector era (ya utilizo el pretérito) el que vestía a la población. Puesto que la vestimenta es parte esencial del consumo humano, ese sector daba trabajo a miles de personas.

Hoy ese sector, a pesar de ser “tercermundista” está en grave crisis. No puede competir con los precios a los que llega la ropa usada solidaria donada por el “primer mundo”, con lo que, a medida que avanza el tiempo, el sector está desapareciendo.

Miles de personas se han quedado sin empleo, gracias a su solidaridad para con ellos.

La próxima vez que decida ser solidario, elija bien el método. Y con relación a la ropa que no usa, ya se lo dije: quémela.

Algún día, si estoy de humor, contaré cómo las peores hambrunas que han padecido los lactantes africanos y causa de miles de muertes, tuvo su origen en las donaciones del “primer mundo” solidario.

Vale.

Publicado por aarnau a las 10:35 del 9 Noviembre 2005 en Curiosidades, Sociedad
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4 comentarios

  1. A las 14:32 del 9 Noviembre 2005 bocabierta escribió:

    Entiendo tu razonamiento. Pero el principal problema de la industria textil del “tercer mundo” no son las donaciones de ropa usada sino la importación de ropa nueva desde China (si un par de zapatos fabricados en el “tercer mundo” cuestan 100 en China los venden por 1) o cualquier nación más competitiva. El problema son las políticas que aplican los gobiernos tercermundistas sobre la producción local.

  2. A las 16:21 del 9 Noviembre 2005 Marcos escribió:

    Es así estimado Antoni. En mi provincia había muchas empresas textiles que no podían competir con la importación de China, Taiwán y Hong Kong sobre todo en épocas del 1 a 1 (un peso igual a un dólar) eso llevó a que muchas empresas tuvieran que correr a miles de empleados.

    Creo también que deberías chequear al fuente o tal vez brindar un poco más de la información q tenés puesto que lo importante de la actitud solidaria es la acción en sí, si esto se desvirtúa de algún modo no deberías generar “temor o miedo a ser solidario” (la verdad no se como decirlo) pero es al sensación que me queda.
    Un abrazo.
    Vale.

  3. A las 16:38 del 9 Noviembre 2005 aarnau escribió:

    Bocabierta y Marcos, no hablo de China. China perjudica a todos.

    Hablaba de “dar” ropa usada solidaria a unas gentes que tenían su propia “industria textil local”.

    Esa idustria ha desaparecido o está en curso de desaparecer. Miles de puestos de trabajo se han destruido.

    La solidaridad mal entendida y mal llevada a cabo trae: hambre, miseria y muerte.

    A veces es mejor “no hacer nada” que ser “solidario”.

    Hay que abandonar el paternalismo “primermundista” para con los países en desarrollo. Nosotros no estamos en posesión de la verdad. Nos ponemos a defender causas que desconocemos y sólo porque somos muy “majos” y muy “solidarios”.

    Lo que hacemos es destruir modos de vida milenarios con nuestra supuesta solidaridad.

    Queremos, por ejemplo, que las mujeres en el Islam sean tratadas con igualdad pero ¿le ha preguntado alguien a esas mujeres qué quieren?

    Como siempre… un largo etcétera.

  4. A las 12:27 del 12 Noviembre 2005 Javi Moya escribió:

    La verdad es que nunca lo habia pensado.. pero es bastante cierto lo que cuenta aarnau..
    es mas… a nosotros con China nos está ya pasando algo similar… ellos traen cosas a mejores precios… y muchas industrias de aquí se ven afectadas…
    la ropa… los zapatos.. y pronto los coches y un millón de cosas más…
    cuando a los chinos les de por meterse en industrias que todavía no explota demasiado acaba con todo…

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