Tribunal de Balneario
A partir del próximo año, los espacios en los que se podrá fumar quedarán reducidos al ámbito privado.
Cada vez más los fumadores somos proscritos de esa sociedad que en su día nos invitaba e incitaba al consumo del tabaco.
Comprendo perfectamente que se proteja a los no fumadores del humo del tabaco de los que fumamos. A eso nada tengo que decir. Nadie tiene por qué sufrir los vicios (o dependencias) de los demás.
Mi crítica es principalmente por el uso que hace el estado de su poder, que dedica sus esfuerzos a la persecución de unos adictos a un vicio que le reporta unos ingresos considerables (600 euros de media por fumador/año).
En vez de prohibir podría utilizar el dinero recaudado para ayudar a los fumadores a luchar contra su dependencia, sería bastante más honesto. Pero no, el que quiera dejar de fumar, que pague impuestos mientras no lo deje y luego que se costee su propio tratamiento.
Sea como fuere el estado nos proporcionará la materia prima de nuestro vicio al mismo tiempo que nos prohibirá hacer uso de él durante la mayor parte del día.
Estará prohibido fumar en el lugar de trabajo, aunque todos los trabajadores sean fumadores, simplemente porque el poder mal entendido sólo es llevado a cabo en base a prohibiciones.
Lo que vendrá dentro de unos años será la prohibición que en los restaurantes no le echen sal a la comida, pues ésta supone un riesgo para los hipertensos. Más adelante se prohibirán los dulces, pues éstos suponen un riesgo para los diabéticos y así el estado irá prohibiendo en mayor o menor medida todo aquello que suponga un riesgo para la salud de sus contribuyentes.
Hace años, en Italia, existía una figura (tal vez todavía exista) llamada Tribunal de Balneario ¿En qué consistía? Pues si una mujer quería lucir los pechos en una playa, esto es, quedarse sólo con la parte inferior del traje de baño, preguntaba a las gentes que tenía alrededor si les importaba. Si los que la rodeaban tenían inconvenientes, ella buscaba otro lugar en la misma playa en el que ese hecho fuera aceptado. Cuando lo encontraba, allí se posicionaba y lucía sus encantos (si los tenía).
Algo parecido se podría hacer con el tabaco. En un espacio en el que hayan sólo fumadores (hay más de los que se piensa), se podría preguntar a los demás si el hecho de fumar molesta. Si no molesta a nadie, pues a fumar se ha dicho.
Otra solución sería parecida a la que se practica en los EEUU con las bebidas alcohólicas tomadas en la calle, cuya botella tiene que estar cubierta por un papel que esconda qué se está tomando.
Se podrían crear grandes bolsas de papel en las que nos pudiéramos esconder los fumadores y así los demás no vieran que estamos llevando a cabo nuestros vicios de un modo recóndito.
Bromas aparte, no estaría de más que el estado buscara un método que vía los ingresos generados por el consumo de tabaco, ayudara a los adictos a abandonar ese vicio, que poco beneficio aporta a quienes lo practicamos y sí bastantes al estado que lo persigue.
Vale.
Publicado por aarnau a las 12:08 del 16 Diciembre 2005 en Opinión, Sociedad
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Comparto muchas de tus opiniones como fumador, pero también he de decir que muchos fumadores habrían de respetar bastante más los espacios sin humo. No a la gente que fuma en el metro, tren o transportes públicos. No a la gente que fuma en los ascensores.
Por cierto, la AECC (Asociación Española contra el Cáncer) imparte unos cursillos gratuitos para todos aquellos que quieran dejar de fumar.
El respeto o la falta de él, principalmente lo segundo, es consustancial con la sociedad, donde continuamente vemos que personas o colectivos no respetan a otras personas u otros colectivos.
No quiero decir que no esté de acuerdo con lo que has dicho, sino que la falta de respeto es sinónimo de la falta de civismo de la sociedad y no patrimonio exclusivo de fumadores.
Un saludo
Hola. Yo nunca he fumado, así que doy otro punto de vista, aunque no tiene por qué haber una división de pensamientos entre fumadores o no fumadores. En primer lugar no creo que el fumar se reduzca al ámbito privado ya que en la calle, playa, estadios de fútbol, etc. está permitido.
Yo me alegro quea partir de enero no se pueda fumar en el trabajo porque hasta ahora he tenido que trabajar en un ambiente con humo y es algo que no acepto. Totalmente cierto también que no tendría inconveniente a que haya un espacio o sala expresa para ellos… pero hasta el día de hoy no han respetado mi derecho a trabajar sin aspirar humo de tabaco.
Entiendo que coincides en el punto anterior pero te parece hipócrita la postura del Estado, como promotor del tabaco y a la vez restringiendo su consumo; ciertamente es así. También te doy la razón en que sería deseable ayudas a los fumadores que pretendan dejar de serlo.
Espero que no os sea muy complicada esta nueva etapa.
A mí la nueva etapa no me resultará muy complicada. Ya estoy destilando nicotina con la ayuda de un alambique y me la pienso suministrar por vía intravenosa
En lo demás, creo que todos estamos de acuerdo, bien, todos lo que es todos, no, bares y restaurantes han puesto el grito en el cielo.